Intentos de lograr créditos mediante identidades falsas en un 13% |
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Bandas organizadas compran coches y bienes de consumo con DNI falsos o robados. En tiempos de crisis la imaginación se dispara. También la de los delincuentes. Los intentos de obtención de créditos al consumo fraudulentos se incrementan un 13% interanual, según los últimos datos que maneja la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef), cuyos sistemas de prevención lograron evitar el año pasado operaciones por valor de 933 millones de euros. El método más usado y que, según la organización, «va a ir en aumento», es el de la suplantación de identidad. En el 2008, los delincuentes, y algunas personas a las que la crisis ha llevado a situaciones límite -que son los menos con relación a las mafias organizadas- lograron engañar a las financieras en operaciones valoradas en 171 millones de euros. Una cantidad notable, aunque un 26% inferior a la del 2007. «Un DNI robado es una fuente de fraudes financieros fabulosa durante al menos tres semanas», asegura Honorio Ruiz, secretario general de Asnef. Ruiz y Fabián Zambrano, responsable del servicio de prevención del Fraude de Asnef, explican que los engaños más habituales se producen en la compra de coches, con un 'agujero' medio por estafa de 17.000 euros. «Antes eran sólo coches de gama alta, pero hoy se llevan de todo, también televisores y ordenadores», añade Zambrano. Y es que los 'amigos de lo ajeno' son capaces de inventar solvencias, nóminas e identidades completas con sólo un documento de identidad. Aprovechan, además, las horas en las que los servicios de comprobación de las entidades tienen menos posibilidades de reacción. Zambrano destaca que los delincuentes -que incluso llegan a utilizar indigentes o personas marginales en sus fechorías- cruzan datos y generan varias identidades con muy pocos documentos. Las mafias pueden con un único DNI atacar a varias entidades o crear cuentas bancarias por internet, lo que dispara el riesgo .Según datos de Asnef, al año se pierden o se sustraen en España cerca de 1,5 millones de documentos de identidad, pasaportes o tarjetas de residencia. «Las personas afectadas por el fraude sufren después un verdadero calvario», señala Ruiz, que recuerda que los damnificados -quienes piden sin saberlo un crédito que nunca se pagará- se exponen a entrar en el registro de morosos y se ven acuciados por demandas judiciales procedentes de ciudades ajenas a su lugar de residencia. Colaboración Dada la gravedad de los delitos que cometen estas mafias y lo expuestos que quedan los ciudadanos, Asnef ha puesto en marcha varias plataformas informáticas para la defensa de identidad de los ciudadanos. La organización, que engloba a las mayores financieras del país, ya ha firmado varios protocolos de colaboración con la Secretaría de Estado de Seguridad y el departamento de Interior del Gobierno Vasco para el ofrecimiento conjunto de su fichero 'Persus'. Esta herramienta, gratuita y siempre voluntaria, permite a quienes deseen autoincluirse a través de internet (www.persus.es) en un sistema que busca preservar su identidad en las operaciones financieras. Esta medida de prevención, señala Ruiz, resulta especialmente aconsejable en los casos de pérdida o robo de los documentos de identidad y, además, cuenta con todas las bendiciones de la Agencia Española de Protección de Datos. De otra parte, Asnef tiene en marcha el denominado Servicio Veraz-Fodi, en el que, de nuevo siempre tras el consentimiento del titular, las entidades ceden a una base de datos los apuntes sospechosos. Con ello se intenta evitar que cualquier persona sufra algún 'ataque' cuando uno de sus datos (domicilio, teléfono, empresa empleadora, números de móvil, etc.) dispara las alarmas del sistema. En ese caso, las comprobaciones que normalmente se realizan de forma mecánica se derivan a un escrutinio manual y más intenso, que de ninguna manera supone señalar de forma negativa al afectado. Durante el 2008, el Servicio Veraz atendió más de 1,8 millones de consultas cuya finalidad era detectar si los datos aportados por el solicitante del crédito correspondían a la realidad, o si se estaba aportando documentación obtenida mediante sustracción o falsificación de documentos. Sólo en el pasado año fueron alertadas posibles irregularidades en mñas de 30.000 demandas de préstamo. A la vista de estos resultados, Ruiz y Zambrano esperan que las Administraciones se involucren más en la lucha contra la suplantación de identidades en el ámbito financiero. |
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