La ventana (más) indiscreta |
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Si usted paseaba ayer por la tarde por la plaza del Pilar, puede que cientos de ojos observaran sus pasos a través de una pantalla de ordenador. Es el precio de la videovigilancia y las 'webcam' Ayer por la tarde había muchos curiosos observando a turistas y zaragozanos ociosos en la plaza del Pilar. Tantos, que algunos de ellos estaban a miles de kilómetros de Zaragoza. Y eso sin tener el don de la ubicuidad. Otros de estos 'fisgones', observaban también desde su silla y en tiempo real el interior de una sala repleta de ordenadores de la Universidad de Oviedo o la actividad del Club Náutico de Gran Canaria. El 'milagro' se llama Opentopia y, una vez más, es obra y gracia de Internet. Se trata de una página web (www.opentopia.com ) que capta y cuelga webcams y cámaras de vigilancia privada de todo el mundo. De hecho, la plaza del Pilar suele ser uno de sus destinos más repetidos. Todo parece indicar que obtiene las imágenes que previamente captura la cámara que está ubicada sobre el edificio de Turismo, en la misma plaza del Pilar. Ahora bien, la circulación de todas estas imágenes es ilegal según la Ley de Protección de Datos, ya que se trata de un material de carácter personal que puede acarrear sanciones de hasta 600.000 euros. Sin embargo, Opentopia, chivato impenitente que observa a más de 37 países de todo el mundo, tiene excusa: solo coge imágenes que ya han llegado a la red. En el caso de la plaza del Pilar se trata de un espacio público y la imagen es accesible también desde la web del Ayuntamiento. Y, a pesar de todo, otros servicios, como el recién estrenado en Zaragoza, 'Google Street View', se comprometen a difuminar los rostros y matrículas, y a retirar las imágenes si quienes salen en ellas no las encuentran oportunas. Lo hacen en aras de la intimidad de los inesperados protagonistas de estas secuencias. Pero esto es algo a lo que no da opción esta página. Y eso que desde Opentopia puede verse a los alumnos de un aula de una universidad ligando, el interior de una cafetería en la que alguien se toma unas copas de más o una pista de hielo. Solo en España, la web 'pincha' a diario las imágenes de entre 21 y 29 destinos. Ayer por la tarde, 868 cámaras de todo el mundo surtían de material a este particular gran hermano internauta. Y la tendencia, además, le beneficia. Las administraciones y empresas son cada vez más partidarias de la videovigilancia y supermercados, colegios, garajes, hoteles o empresas ya no son terreno acotado a los ojos de quienes no están físicamente en ellos. La Agencia de Protección de datos española ya ha dado la voz de alarma ante esta proliferación, sobre todo en el caso de la videovigilancia privada. Faltan medidas de control a la hora de garantizar que llegarán a internet y no todo vale. Por ejemplo, si una cámara graba la entrada de una urbanización, aunque lo haga en una calle -un espacio público-, deberá ser extremadamente delicada para no captar imágenes que no tienen que ver con su función. El debate está servido. El Ayuntamiento de Zaragoza ha recalcado recientemente que las cámaras de videovigilancia que piensa instalar en la ciudad solo se ubicarán en parques, puentes y monumentos y no en vías públicas. El respeto a la intimidad de los ciudadanos se propone como una de las máximas. Ahora, la lucha porque estas imágenes no lleguen, por ejemplo, a internet, debe ser una prioridad. |
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