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Hay que ser cautos al comprar por internet», recomienda la Policía

La coordinación policial resulta esencial para frenar los delitos
Otro tipo de estafas consiste en la apertura de cuentas bancarias a nombre de otra persona a través de la web. Los delincuentes, con los datos de un ciudadano, abren una cuenta en un banco virtual y piden dinero que luego la entidad bancaria reclama al verdadero ciudadano que responde a los datos facilitados por lo que ellos no tienen nada que devolver. Enriquecerse a costa de otros es la base de la estafa tradicional, ahora adaptada a las nuevas tecnologías.

Los delincuentes, en el caso sobre todo del «fishing», son normalmente grupos organizados desde el extranjero. El resto suelen ser personas individuales con intereses ilícitos.

La recuperación de las cantidades estafadas depende de los seguros que cada uno haya contratado con su entidad bancaria o bien la emisora de la tarjeta de crédito. A pesar de todo, y aunque no lo parezca a la vista de las numerosas actuaciones policiales, tener seguridad en la web resulta posible. «Hay que ser cauto a la hora de comprar por internet, teniendo en cuenta la página a la que accedemos», señalan los agentes especializados. Antes de facilitar los números de nuestra tarjeta de crédito debemos asegurar que tras un dominio existe una empresa sólida y capaz de ofrecer garantías. «No existe ni menos ni más peligro al usar la tarjeta en la web o en un comercio», por lo que no debe cundir la alarma. El sentido común es la clave, insiste la Policía, para evitar ser el objeto de un timo o de una estafa en el ciberespacio.

Propiedad intelectual
En los campos de la propiedad industrial e intelectual el delito resulta «desproporcionado», según los policías. Las calles están llenas de discos pirata y de ropa falsificada. Los agentes aseguran que «no se hace la vista gorda, pero no hay alarma social para nada porque está asumido».

Las actuaciones de este tipo se llevan a cabo, sobre todo, en grupúsculos que actúan y viven en la misma ciudad. «No se dan grupos que operen a nivel internacional en la mayor parte de los casos, sino que hay determinados pisos que producen a gran escala», mantiene uno de los agentes de la Comisaría.

Lo que sí es bien cierto es que «hay otras personas que se encargan de la impresión de carátulas, por ejemplo, y ésas ya vienen de fuera». Estos delincuentes suelen ser de origen africano, al menos los que operan en Asturias, porque esto varía según las comunidades autónomas en las que se cometa el delito.

Timos de ayer y de hoy
Los timos también han cambiado, aunque las modalidades de siempre permanecen. La estampita se mantiene como un clásico que ni siquiera se ha modernizado. En la época de internet y de las nuevas tecnologías aún hay «inteligentes» que caen en este tipo de estafas. «Los profesionales de la delincuencia en este campo no han cambiado y siguen sabiendo buscar una víctima fácil, personas mayores que siguen picando en timos como el tocomocho o jóvenes que quieren dinero fácil y creen que se pueden aprovechar de alguien», explican en Comisaría.

Uno de los nuevos timos que surgió con la llegada del euro ha sido el de los billetes tintados. «Lo practican ciudadanos venidos de fuera que llegan con billetes tintados completamente negros, como si fuera un papel, y te hacen creer que con un simple líquido lo pueden convertir en billetes normales de curso legal», relatan los profesionales de la investigación. «Los estafadores te hacen creer que con el dinero que vas a conseguir podrás comprar cosas porque va a ser de curso legal y no va a haber ningún problema», mantienen los que investigan estos casos. En este tipo de timo las víctimas son más, no están dirigidos tan sólo a personas mayores o jóvenes incautos.

Historia
El grupo encargado de llevar a cabo las actuaciones policiales relacionadas con los delitos informáticos lleva trabajando en Gijón unos siete años, desde 2002. Allá por el año 1997 surgió un pequeño grupo de operaciones que trabajaba a nivel central, y ya en 2000 se creó una unidad que se encargó de los delitos informáticos como tal y que dependía de la Dirección General de la Policía y del Ministerio de Interior. Dos años más tarde las comisarías periféricas -como es el caso de la de Gijón- fueron asumiendo este tipo de casos.

La propia evolución de internet y el aumento de las peticiones ciudadanas que demandaban actuaciones en este campo hicieron necesaria la puesta en marcha de estos grupos. «Se han acabado los típicos delincuentes de siempre, ahora tenemos que tener en cuenta que el estafador opera a nivel internacional y que tiene varias ramificaciones», asegura un inspector, «por eso se hace necesaria la creación de grupos en las comisarías y su coordinación». Para evitar delitos a golpe de «clic».

 

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