Detenido por estafa tras aceptar un empleo de intermediario financiero |
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Un hombre de 37 años que aceptó un supuesto trabajo como intermediario financiero ha sido detenido por el Cuerpo Nacional de Policía en Málaga por su presunta participación en una estafa informática de unos 115.000 euros a un empresario bilbaíno del sector de la ingeniería. En un operación conjunta de las brigadas de Policía Judicial de Málaga y Bilbao se ha esclarecido a este fraude, por el que también ha sido imputado otro hombre de 36 años, aunque en grado de tentativa, según ha informado hoy la Comisaría Provincial de Málaga en un comunicado. Los investigadores mantienen que los dos implicados recibieron una oferta de trabajo a través de Internet como intermediario financiero para una presunta empresa internacional de finanzas que a través de su web aparentaba ser real, y que exigía como únicos requisitos tener conexión a la red y una cuenta de correo electrónico. Una vez hecho el trato a través del intercambio de varios correos electrónicos con el supuesto contratante, éste exigía al nuevo empleado que abriera una cuenta corriente a su nombre en cualquier banco español, en la que recibiría transferencias procedentes de empresas de algo más de 3.000 euros. A cambio de este servicio, el empleado se quedaría con el 10 por ciento en concepto de comisión como intermediario financiero, y el resto del capital lo mandaría a través de una agencia de envío rápido de dinero a un ciudadano extranjero, residente por lo general en Países del Este. Otras veces, pedían al empleado que entregara el 90 por ciento de la transferencia en metálico a la persona que se le indicara. Los agentes han descubierto que se trata de un fraude informático "de grandes dimensiones", ya que delincuentes afincados en el extranjero envían múltiples correos fraudulentos o virus para averiguar datos financieros de personas reales como cuentas bancarias, claves de accesos o números de identificación fiscal. Una vez que se hacen con las claves, acceden a la cuenta corriente de la víctima por internet y dan múltiples órdenes de transferencia con destino a las cuentas que han abierto los empleados que han captado. El empleado retira rápidamente la cantidad, se queda con el 10 por ciento y entrega el resto en metálico a una persona desconocida, o bien envía el dinero a Países del Este donde "la falta de colaboración policial o la garantía de anonimato de los datos bancarios hacen imposible que prospere una investigación policial abierta en España", señala la nota. Así, la investigación "se queda estancada en la persona que aceptó la oferta de trabajo", que responde criminalmente por la estafa. Uno de los detenidos ha sido detenido como presunto autor de un delito de estafa, mientras que otro sólo ha sido imputado por el delito en tentativa, ya que en el último momento decidió que no quería sacar el dinero recibido en su cuenta fuera del cauce legal de transferencias entre bancos españoles y cambiarlo a otras agencias de envío de dinero. Con ello impidió que se consumara completamente la estafa a la víctima, que nunca dio orden de que se hicieran las transferencias. |
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