China ¿un país de oportunidades? |
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Se estima que China adelantará a la economía Alemana en el 2010, año en el que solamente la ciudad de Shangai igualará el PIB de Portugal, y en el 2020 el gigante asiático estará cara a cara con EEUU. En enero de 2006 superó a Francia y este mes de junio al Reino Unido. Actualmente ocupa el cuarto puesto en el ranking, por detrás de EEUU, Japón y Alemania. El PIB chino creció durante el año pasado un 9,9%, mientras que el aumento de la inflación fue del 1,8%. Con esta introducción podría quedar aclarada afirmativamente la pregunta del titular, pero, ¿es realmente China beneficioso para los españoles? Esta pregunta es, si cabe, todavía más abierta que la primera, ya que entran en juego muchísimas variables. España y Europa en general están inmersas en una sociedad acomodada y conformista, todo lo contrario que China. Europa tiene las herramientas y las oportunidades necesarias para mantener su competitividad. Eso sí, para conseguirlo será necesaria una reestructuración industrial y especialmente social muy importante. La sociedad china está acostumbrada a trabajar a destajo y cobrando unos sueldos irrisorios, por ello China ofrece grandes oportunidades a empresas que quieran reducir sus costes productivos e incrementar la competitividad. Se estima que los costes se pueden reducir en un 50%. El motivo de la reducción de costes se debe a dos factores, en primer lugar el ya citado bajo salario de los trabajadores, gracias a que un simple trabajador de línea cobra 100 € al mes, un ingeniero medio unos 500 € y un directivo competente puede llegar a cobrar unos 1.200 € de media. El otro factor es la facilidad de crear economías de escala, la menor inversión en activos fijos y en costes derivados de impuestos gubernamentales. No hay duda de que China es un mercado suculento para la mayoría de empresas, especialmente esas que tienen productos para consumidores de clase media, que año tras año aumenta y ya tienen unos 100 millones de clientes potenciales. Es el mercado con mayor crecimiento del mundo en productos de lujo. Eso sí, en general, para una PYME, China ofrece más oportunidades como base de producción que como mercado. Las últimas estadísticas del mes de junio de 2006, presentan para China una balanza comercial con superávit de 14.500 millones de dólares, un aumento del 11% respecto del mes anterior. Las exportaciones aumentaron un 23% y las importaciones un 19%, con un total de 81.300 y 66.800 millones de dólares respectivamente. Estos seis primeros meses del año 2006 el superávit general ha sido de 61.500 millones de dólares, que supone un incremento del 55% respecto del 2005, mientras que las exportaciones han crecido un 25% y las importaciones un 21%. Todo ello provoca que dicho mercado sea el más atractivo actualmente, pero no debemos olvidar que el gobierno chino gestiona una política monetaria proteccionista, política que debería ser modificada a lo largo de los años para que la economía siguiera subiendo. Hace escasos días el Banco Popular de China prometió que aumentará “en alto grado” el valor del yuan con respecto a divisas como el dólar. Por lo tanto el yuan experimentará una clara tendencia a la apreciación. Uno de los motivos que ha provocado que el Banco Popular de China tome esta decisión es la presión que ejerce EEUU, que lleva años exigiendo que se acelere la reevaluación del yuan, ya que EEUU considera que esta moneda está siendo mantenida artificialmente a bajo precio. Estos crecimientos tan espectaculares tienen un precio y el precio que paga China son las 600.000 muertes anuales que se registran por las pésimas condiciones de trabajo y los infernales horarios que realizan. Un dato que tanto China como el resto del mundo deberían tener en cuenta y tomar medidas drásticas de inmediato. Hoy en día China es un buen mercado para los españoles, les vendemos varios productos, desde equipos industriales de valor añadido, pasando por textil de alta gama, tecnología medioambiental y nuevas energías, productos químicos, entre otros. Pero la economía china amenazará a corto plazo la española, tendremos que reestructurar nuestro tejido industrial de menos valor añadido por la aparición de productos chinos más competitivos en precios. Según los analistas, el cambio implicará una reconversión de la industria en empresas de comercio, distribuidoras o empresas productivas con presencia en China o con una mayor inversión en I & D. Sin embargo, con el tiempo, China perderá la competitividad en costes y pasará a tener un producto de más valor. Un ejemplo son los vehículos chinos, como ya comenté en otro artículo (ver aquí), que ahora no disponen de la calidad óptima, pero se espera que con los años mejorarán sustancialmente su producto. España, en este sentido, tendrá más experiencia, más valor de marca y mejor dominio de canales, pero seguirá jugando con la desventaja de los costes y las economías de escala. Con los años, se prevé que China llegue al nivel de EEUU; en ese sentido a España no le afecta mucho, ya que la guerra estará entre ellos y no con países “inferiores” como el nuestro. Veremos a China como hoy vemos a EEUU, serán “los intocables”. Muchas empresas españolas que invierten en China vuelven a exportar los productos que realizan allí (70% de las empresas productivas). No hay duda de que la mano de obra barata es la principal atracción, pero también los bajos costes operativos, el accesible entorno fiscal, la facilidad de alcanzar las economías de escala y la posibilidad de subcontratar los procesos más caros, son claves para que una empresa española invierta en China. Tan sólo un 20% produce en China para vender en el propio país. El tipo de producto que fabrica China ya no es solamente el típico barato y de baja calidad, con el cambio de siglo el gigante asiático se marcó como objetivo ser el líder mundial de producción de productos de industria ligera, con una calidad alta y siendo competitivos en precio. Actualmente los objetivos son mucho más ambiciosos y China quiere convertirse en una potencia mundial en productos industriales de gama media, todo ello, lógicamente, con precios bajos. Si te interesa abrir una fábrica en China, importar o exportar productos, o cualquier otro tipo de negocio, debes saber que los chinos tienen una cultura muy distinta a la nuestra. De entrada está la lengua, que siempre es bueno tener pequeñas nociones de chino, aunque no hay que olvidar que es un idioma complejo y normalmente con el inglés nos acabaremos entendiendo mejor. Las negociaciones funcionan de forma muy diferente que en España; en China primero es necesario conocerse bien, hasta llegar a ser casi “amigos” y es entonces cuando estaremos preparados para entablar una negociación, eso sí, tanto el tiempo que se dedica como la forma en que se hacen, son muy distintos que en occidente. Hay que pensar que son bastante desconfiados en algunos aspectos, por eso la necesidad de conocerse bien antes de nada. En España es muy común el hablar de negocios durante la comida, en China mejor dejar las negociaciones para luego. Pero no todo son diferencias, en el fondo los chinos comparten con nosotros muchos más valores básicos que con otras culturas, como por ejemplo la anglosajona. No hay duda de que China es un país de oportunidades para los españoles, pero también la percibimos como una seria amenaza para nuestros negocios. Si nos lanzamos a la aventura de invertir en China, más vale invertir poco y de forma controlada, que invertir en un plan de negocio agresivo, es necesario preparar una estrategia cauta. Mientras, en España, habrá que pensar como reestructurarnos, tanto las empresas, como la sociedad. Pero deberemos cambiar si queremos mantenernos competitivos en el mercado. |
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